Puerto Varas

una ciudad rodeada de ríos, volcanes, lagos y bosques milenarios

No hay muchos lugares en el mundo donde puedas disfrutar los placeres de la vida mientras que tu vista cruza en lago enorme y se clava en un hermoso volcán. Un lugar donde la arquitectura y cultura son tan atractivas como la abrumante cantidad de naturaleza que te rodea. En verdad, puede que Puerto Varas sea el único lugar así.


El Lago Llanquihue cubre un total de 860 kilómetros cuadrados. A su alrededor están los pueblos pintorescos de Ensenada, Las Cascadas, Puerto Octay, Frutillar y, por supuesto, Puerto Varas. Un corto paseo en auto por espesos bosques lluviosos templados y praderas suaves y contemplativas y llegas a varios otros lagos y muchas reservas de naturaleza. Los más aventureros pueden manejar un poco más para encontrarse con varios de los paisajes más asombrosos del mundo.

Si bien hoy Puerto Varas tiene más o menos 40 mil habitantes, fue fundada a mediados del siglo XIX por colonos alemanes como parte de un programa chileno para conectar sus zonas más remotas a la capital. Hasta hoy retiene el aire alemán que le dio sus fundadores – en otras palabras: ¡hay que probar el küchen! Hoy el pueblo prospera gracias a las abundantes oportunidades de turismo disponibles, el acceso de categoría mundial a ríos y lagos que harán babear a todo pescador y, también gracias a su sorprendente oferta culinaria.

Los sabrosos küchenes, y las galletas, tortas, chocolates y mermeladas caseras son solo una cara de la selección tipo alemana que se encuentra aquí. Solo busca un poco y encontrarás costillar de cerdo, parrilladas de vacuno ¡e incluso jabalí! Bájalo todo con una heladita cerveza artesanal local. No te preocupes: no vas a pasar hambre.

Cuando uno llega a Puerto Varas por primera vez es fácil confundirse y creer que uno ha llegado al mar. El mar está bastante cerca. Pero el lago es tan grande que pareciera ofrecer infinitas posibilidades. La verdad es que es así. Hay una ciclovía alrededor de todo el lago, y parques nacionales, y lagos repletos de truchas, y playas de arena fina donde tomar sol. Senderismo o caminata, come, relaja, tu elige. Lo único que no vas a querer hacer es volver a casa.